Qué es yoga?

Yoga: el camino de vuelta a une misme

Hay una palabra sánscrita que viene de la raíz yuj: lazo, vínculo, unidad, control. Esa palabra es yoga.

Yoga significa unión. Y también significa camino. Es, al mismo tiempo, el destino y la manera de llegar.

 

Una experiencia que ya conocemos

Todes hemos estado ahí: ese momento en que todo parece desmoronarse, deshacerse, escaparse de las manos sin que podamos hacer nada. La vida fragmentada, el cuerpo tenso, la mente en mil partes.

Y todes hemos conocido también lo contrario: ese instante —a veces inesperado— en que algo se asienta. En que sentimos amor por lo que nos rodea. En que no hay separación entre nosotres y el mundo. Ese estado de completud, de presencia plena, es lo que el yoga llama samadhi. Es lo que el yoga llama integración.

 

El gusano de seda

Me gusta pensar en el gusano de seda cuando hablo de esto.

Va hilando, hilando, construyendo su capullo. Todo parece cerrarse, oscurecerse, terminar. Y sin embargo, en ese aparente final, algo intacto permanece. Algo que no se rompe. Y desde ahí —desde esa esencia que sobrevive a la disolución— emerge la mariposa. Las alas. La libertad.

El yoga es algo así. No huye de los momentos de desintegración. Los acompaña. Sabe que en ellos también hay transformación.

Y es, según esta tradición milenaria, el objetivo más elevado de la existencia humana.

 

Qué significa integrar

El significado básico de yoga es integrar. No solo el cuerpo —aunque el cuerpo es la puerta de entrada. También la respiración, la mente, el alimento, los sentidos, los hábitos, las relaciones, el entorno.

La yoga es la unión de lo consciente con lo más profundo de lo inconsciente. De lo perecedero con lo eterno. De la parte con la Totalidad. De la mente con el atman —el Sí-Mismo más verdadero.

Pero yoga también es disciplina. No como imposición externa, sino como la movilización amorosa de los propios recursos internos para sostener ese camino de integración. Lo que la religión llama realización de Dios, el misticismo llama unión con lo infinito —el yoga lo llama práctica.

 

No hay un solo camino

Esto es algo que me parece profundamente liberador del yoga: no existe una única forma válida para todes.

No hay un molde fijo. No hay un remedio universal. La Verdad puede ser una, pero los caminos hacia ella son tan diversos como los seres que la buscan.

Lo que importa es que cada persona tenga la oportunidad de conectar con las raíces de su propio ser —y florecer desde ahí, siguiendo las inclinaciones de su propia constitución. Como una semilla: cada una necesita distinta cantidad de sol, de agua, de tierra. Y ninguna flor es igual a otra.

 

Mi puerta de entrada

Me encontré con el yoga a mis 17 años, mientras cursaba mis estudios de Licenciatura en Administración. Sentí muy fuerte en mis entrañas lo desintegrada que estaba con la vida. El dolor de espalda y de cabeza fue la excusa —y la puerta.

Desde entonces, esta disciplina es un modo de vida que llevo conmigo. Uno del que aprendo momento a momento, en el compartir, en el observar, en el sentir. En los tiempos de mis propios procesos, cada día un poco más de unión conmigo misma y con el entorno.

No llegué al yoga solo desde la búsqueda espiritual. Llegué desde el dolor. Y eso también es yoga.

Gisele Gramundo
Author: Gisele Gramundo

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