|

Una forma de abrazar lo incómodo

No siempre nos sentimos bien. A veces la tristeza se instala sin previo aviso, la angustia aprieta el pecho, el enojo arde en la piel.

En esos momentos, solemos buscar distraernos, tapar, correr, anestesiar de algún modo … pero ¿qué pasaría si, en lugar de huir, nos quedáramos un momento ahí? No para regodearnos en el dolor, sino para habitarlo con conciencia.

La respiración puede ser la primera puerta. Respirar profundo, suave, consciente. Sentir cómo el aire entra, recorre el cuerpo, y sale. Ese gesto tan simple, pero tan poderoso, puede sostenernos cuando todo lo demás parece inestable.

El movimiento también acompaña. No se trata de “hacer más” o “superar” lo que sentimos, sino de dejar que el cuerpo nos muestre caminos. Un estiramiento suave, una torsión lenta, un balanceo con los ojos cerrados. El cuerpo habla, y a veces también sana en silencio.

Desde la práctica, aprendemos que las sensaciones incómodas no son enemigas: son mensajeras. Y que podemos habitarlas sin quedarnos atrapades. Que podemos llorar en savasana. Que podemos temblar en una postura de fuerza y al mismo tiempo fortalecernos por dentro.

Que estar presentes es una forma de amor.

Que abrazar lo que duele también es sanación.

Y que cada respiración consciente es un pequeño regreso al hogar.

Te comparto una práctica de mindfulness para abrazar lo que sentimos: RAIN

Cuando algo se vuelve incómodo en lo emocional —angustia, enojo, tristeza, ansiedad— muchas veces queremos que pase rápido. Pero el mindfulness nos invita a quedarnos un poco, con amor y sin juicio. Una de las prácticas que más nos puede ayudar en estos momentos es la práctica de RAIN, o por lo menos a mi me ayuda mucho:

🌧️ RReconocer lo que está pasando.

Nombrá lo que sentís. Tal vez es tristeza, frustración, ansiedad. Poné en palabras internas tu experiencia: “esto es enojo”, “esto es miedo”, “esto es confusión”. Nombrar con honestidad ya es un acto de presencia.

🌧️ AAceptar o Permitir que esté.

Permitite sentir lo que estás sintiendo. No significa que te tenga que gustar, sino simplemente dejar de resistir. “Esto también está bienvenido en mi experiencia”. El cuerpo se ablanda un poco cuando dejamos de luchar.

🌧️ IInvestigar con amabilidad.

Llevá la atención al cuerpo. ¿Dónde lo sentís? ¿Qué forma tiene esa emoción? ¿Se mueve? ¿Cambia? No es un análisis mental, es una exploración corporal desde la curiosidad. Como si pudieras sentarte al lado de lo que duele y acompañarlo con ternura.

🌧️ NNo identificarse / Nutrir.

Recordá que vos no sos eso que sentís: estás atravesando una emoción, pero no sos esa emoción. Podés llevar una mano al corazón o decirte algo amable, como “estoy acá para mí”, “esto va a pasar”, o simplemente “te veo”.

Podés practicar RAIN en silencio, en tu respiración, o incluso en movimiento suave. Lo importante es recordar que todo lo que sentimos puede ser sostenido si aprendemos a estar con nosotres mismes desde un lugar de compasión.

Y quizás, en medio de la tormenta, podamos encontrar un poquito de sol solo por haber respirado, sentido y permanecido presentes. Querés que nos acompañemos juntes con la guía de esta práctica?

Namastè

Gisele

Gisele Gramundo
Author: Gisele Gramundo

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *