Volver al centro que todo sostiene

Hay una pregunta que aparece con frecuencia cuando alguien se acerca a 9 Lunas por primera vez: ¿es esto solo para personas que ya practican yoga? La respuesta corta es no. La más larga es lo que te quiero contar en este texto.

9 Lunas es una formación en yoga prenatal que dura nueve meses —uno por módulo, siguiendo el ritmo del embarazo—. Está pensada para doulas, acompañantes perinatales, instructoras de yoga, profesionales del cuidado y cualquier persona que quiera profundizar en el acompañamiento del proceso gestante desde el movimiento, la conciencia corporal y una mirada sensible.

Este artículo recorre el primer trimestre: los tres primeros módulos de la formación. No como una lista de contenidos, sino como un mapa de lo que se abre cuando volvemos al cuerpo con presencia.

Primer trimestre — La pelvis, raíz de la creación
El mensaje que guía este tramo inicial es: «todo nace del centro». No como metáfora vacía, sino como una orientación práctica: antes de enseñar una secuencia, antes de ofrecer una postura, antes de acompañar a otra persona en algo tan íntimo como el embarazo, necesitamos saber desde dónde venimos. Reconocer el cuerpo propio. Encontrar la base.
Los tres módulos del primer trimestre trabajan exactamente eso: enraizarse. Escuchar. Reconocer.

Módulo 1 · Volver al cuerpo que gesta
El primer módulo es una invitación a revisitar los fundamentos del yoga, no desde la teoría sino desde la experiencia. Las ocho ramas, los principios filosóficos, los estados de la mente —todo esto se pone en diálogo con lo que sucede en el cuerpo gestante: los cambios hormonales, la respiración que se transforma, la postura que se reorganiza.
En este módulo exploramos juntes qué significa «volver al cuerpo». No conquistarlo, no corregirlo, sino habitarlo con más conciencia. El embarazo no es un problema postural que resolver. Es un proceso que el cuerpo ya sabe cómo transitar, y nuestra tarea es acompañarlo.
También se introduce una de las columnas de toda la formación: las cuatro fases del trabajo postural. Liberar, alinear, conectar, mover. Un lenguaje propio que se repite módulo a módulo y que cualquier participante —con o sin experiencia en yoga— puede empezar a incorporar desde el primer encuentro.
La respiración tiene un lugar central. No como técnica a dominar, sino como puerta. Exploramos de qué manera la respiración cambia durante la gestación, cómo el diafragma se relaciona con el suelo pélvico, y cómo las emociones —incluso las difíciles, incluso las que no esperábamos— también encuentran lugar en el aliento.

Módulo 2 · La voz que enseña y el cuerpo que sostiene
El segundo módulo amplía el foco: ya no se trata solo del cuerpo propio, sino del cuerpo que enseña. ¿Desde qué lugar se conduce una clase de yoga prenatal? ¿Cómo se construye una secuencia que respete la singularidad de cada persona gestante? ¿Qué tiene que ver la voz con todo esto?
La columna vertebral, sus curvas y su movilidad son el eje corporal de este módulo. Exploramos cómo la gestación transforma la relación con la columna, y cómo ese conocimiento puede volverse una herramienta al momento de diseñar y ofrecer prácticas.
Una de las exploraciones que más mueve a les participantes es la que vincula el útero, la vulva y la garganta. No como anatomía aislada, sino como un eje energético: lo que no puede expresarse en la voz a veces se tensa en el suelo pélvico. Lo que se sostiene con miedo arriba se refleja en el centro. El cuerpo habla con coherencia, y la práctica puede ayudarnos a escuchar esa conversación.
También se trabajan las cualidades de cada trimestre del embarazo —no como etapas rígidas, sino como orientaciones generales que guían el tipo de práctica más adecuada en cada momento. Y se introduce el trabajo con sonido: la voz como herramienta de enseñanza, la vibración como recurso somático, los chakras y los swaras como marco simbólico que puede enriquecer la práctica sin volverse doctrina.

Módulo 3 · La pelvis como portal
El tercer módulo es, en cierto modo, el corazón del primer trimestre. Volvemos al centro —literal y simbólicamente— para explorar la pelvis en toda su dimensión: anatómica, funcional y simbólica.
El reconocimiento del suelo pélvico, el trabajo con el transverso del abdomen, la integración del sistema CALP (conciencia abdominal, lumbar y pélvica) son contenidos técnicos que en este módulo se abordan sin mecanizar el cuerpo. La idea no es «activar» el suelo pélvico como si fuera un músculo en aislamiento, sino desarrollar una conciencia que permita sentirlo, sostenerlo, liberarlo.
Una aclaración importante: en 9 Lunas, el trabajo con el suelo pélvico no tiene como meta la corrección ni el rendimiento. No se habla de «disfunciones» a reparar. Se habla de conciencia, de escucha, de relación con una zona del cuerpo que muchas personas nunca han habitado conscientemente —y que en el proceso gestante y en el parto cobra un protagonismo nuevo.
Las asanas pelvianas, el trabajo de movilidad y propiocepción, y los ejercicios de conciencia respiratoria se ofrecen siempre como invitación. Cada persona puede explorar, pausar, modificar según lo que su cuerpo necesite en ese momento.
El módulo 3 cierra con una introducción al mindfulness —presencia, calma, permitir—.

Como meditación central del primer trimestre: un trabajo de cierre de ciclos con las figuras maternales y paternales. Una práctica que puede ser profundamente movilizante, y que por eso se ofrece con cuidado, con anclas, con espacio para lo que aparezca sin forzar ningún resultado.

¿Para quién es este primer trimestre?
Para alguien que trabaja como doula y quiere incorporar el yoga como herramienta de acompañamiento. Para una instructora de yoga que nunca enseñó a personas gestantes y quiere hacerlo con solidez y sensibilidad. Para una persona que simplemente siente que hay algo en este territorio que quiere explorar, sin importar si tiene o no experiencia previa.
No se requiere ser une practicante avanzade. Sí se requiere disposición a estar presente, a moverse desde la curiosidad más que desde la exigencia, y a acompañar los propios procesos con la misma amabilidad que se busca ofrecer a otres.
El primer trimestre de 9 Lunas Yoga Prenatal no enseña técnicas vacías. Enseña a habitar el cuerpo. A construir un lenguaje de acompañamiento que nazca de adentro. A estar presente con lo que es, sin imponerle lo que debería ser.

Cómo funciona la formación
9 Lunas se desarrolla online, en vivo por Zoom, con un módulo por mes a lo largo de nueve meses. Cada encuentro combina teoría, práctica corporal y espacios de reflexión compartida. Los materiales de cada módulo quedan disponibles para ser revisitados.
La formación está abierta a personas con y sin experiencia previa en yoga. No hay un perfil único de participante, y eso es parte de lo que hace rica la experiencia: el intercambio entre doulas, terapeutas, instructoras, madres, personas gestantes y acompañantes de distinta procedencia.

Una conversación que también dio origen a esto
Durante la Semana Mundial del Parto Respetado, bajo el lema «Parir con voz, parir con orgullo», nos reunimos a conversar sobre algo que toca el corazón de todo lo que hacemos en 9 Lunas: la voz.
La voz en la búsqueda. En el embarazo. En el parto. En el deseo. Sobre cómo el trauma muchas veces la silencia. Y sobre cómo el cuerpo también puede reparar, mientras poner en palabras ayuda a ordenar, comprender y transformar.
Fue una conversación entre tres mujeres que acompañan gestaciones y nacimientos — desde el yoga, el doulaje y también desde la experiencia propia. Y de cómo, entre recorridos, preguntas y vivencias compartidas, nació 9 Lunas.

Podés ver la conversación completa acá: www.instagram.com/p/DYsgnAZjxNK

Si querés más información sobre 9 Lunas, podés escribirme directamente.

Gisele Gramundo
Author: Gisele Gramundo

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