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Meditar

Meditar es una manera de ser, no una técnica. Las técnicas y los métodos son instrumentos que apuntan hacia maneras de ser en relación con el momento presente y en relación con nuestra propia mente y nuestra propia experiencia. [Entenderlo es importante para no perdernos ni en las técnicas ni es nuestro erróneo – pero comprensible- intento de utilizarlas para llegar a algún otro lugar y experimentar algún resultado o estado especial que pensamos que es el fin de todo esto] 

La meditación no es relajación. La meditación de mindfulness es abrazar cualquier estado de la mente con atención plena. El dolor, la angustia, el aburrimiento, la ansiedad, la tensión en el cuerpo, la ira, la tristeza, son todos objetos igualmente válidos para nuestra atención si ocurren en el momento presente, cada uno de ellos una valiosa oportunidad para comprender, aprender y potencialmente para liberarnos, y no señales de que nuestra meditación no está “teniendo éxito” dado que no nos estamos sintiendo relajados o experimentando dicha en un momento dado. 

La meditación de mindfulness es un gesto hacia tu interior, inclinando el corazón y la mente hacia una conciencia de rango completo sobre el momento presente tal y como éste es, aceptando cualquier cosa que esté sucediendo simplemente porque está sucediendo. 

Al meditar no procuramos llegar a algún otro lugar, sino permitirnos estar exactamente dónde estamos y cómo estamos, e igualmente, permitir al mundo exactamente como está. Tiende a haber una gran resistencia por parte del cuerpo y de la mente para asentarse en las cosas tal como éstas son, aunque sea por un momento. Esta resistencia a lo que es puede ser incluso más fuerte cuando meditamos pues tenemos la esperanza de que así podríamos generar cambios, hacer que las cosas sean diferentes, mejorar nuestras vidas y contribuir para mejorar tantas cosas en el mundo. Cuando dejamos de esperar que suceda algo especial, soltamos la expectativa, la ilusión de control y quizás podamos darnos cuenta de que algo muy especial ya está sucediendo, y siempre está sucediendo, esto es la vida, ocurriendo cada momento como conciencia en sí misma. 

Una práctica fiel de meditación demuestra compasión por uno mismo, ya que implica una dedicación conciente de tiempo y esfuerzo en la mejora del bienestar personal. La introspección adquirida a través de éste tipo de práctica pueden hacernos más fácil hacernos sentir bondad hacia otras personas. Con la atención plena de cuán frecuentemente eres sacudido por las emociones, te volverás más lento a la hora de culpar a los demás por errores similares, y menos inclinados a interpretar sus acciones como desprecios intencionales.

Cuánto minutos de amor y compasión hacia vos mismo estás dispuesto a entregarte esta semana?

Gisele Gramundo
Author: Gisele Gramundo

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